Yo no hice nada, estábamos donde Electra con su Urgent de Foreigner cuando Cabeza de puerco dice que va a dar una vuelta a ver si empata algo, yo le advierto que se quede de este lado de la cuerda pero él se va y lo sigo con la vista hasta que se me pierde. Cuando el lío aquel con Zombies que se escondió en el teatrico del fondo y la gente se enteró y cuando Electra termina todo el mundo se mete en el teatrico pero resulta que no era el turno de Zombies y regresan, logro enfocar a Cabeza de puerco en el tumulto y ahí empezó la cosa porque algunos van hacia el teatrico y otros regresan de él y con el flujo y reflujo de fiestantes Cabeza de puerco es proyectado contra un policía que ahora le tiene agarrado del brazo, voy allá explico que lo suelten y así es como nos meten en la fiana.
Cuando llegamos a la estación había sólo tres tipos, uno era un negro guapo que estaba como nervioso. Al rato vino un policía y cargó con el sombrero del guapo. ¿Qué hay con el cagua? Explicaron que iban a zafarle el forro para estudiar el material del adorno ¿qué era eso de andar con joyas en el sombrero?, ¿él era un rey o qué? Mientras, nos habían sentado en uno de los bancos, con nosotros venía una pareja mucho gusto mi nombre es Alberto y él Cabeza de puerco tú Carlos y tu novia Alicia, ustedes tampoco hicieron nada malo sólo que cuando el guitarrista de Cañer estaba punteando al estilo de Blackmore en Stormbringer a tu novia, que es un poco bajita, se le ocurrió que quería ver al grupo, como el tumulto no la dejaba, tú la cargaste y cuando entraba la otra guitarra con el tema ese medio árabe ya estaba encima de ustedes un batallón de policías luchadores enérgicos contra el escándalo público y eso. Nosotros tampoco hicimos nada malo pero ahora sí, en cuanto sean las doce nos pararemos sobre el banco este y vamos a gritar que viva el primero de mayo día de los trabajadores y la matanza en Chicago y que vivan los rockeros y lo vamos a hacer aunque tú digas que estamos locos que nos van a encerrar un mes. Ahora ha llegado el mismo guardia que hace un rato se llevó el sombrero del guapo, le entrega la prenda que esta vez está algo destartalada, también devuelve el adorno que se ha roto un poco y el carné de identidad con el mismo impulso lo despide, que se porte bien y despide a los otros que del aburrimiento parecían velas derretidas. Enseguida traen un bulto de muchachos que han pescado de freakies en el festivalito de rock ese que están dando en el círculo social con motivo del primero de mayo día de los trabajadores y los rockeros. Carlos dice que van a dejar a Zombies sin público si siguen cargando gente. Dos de los últimos en traer tienen la piel enrojecida y los ojos hinchados como gold fish; eso es el spray, es peligrosísimo, te imaginas que le echen un chorro a un asmático o a alguien que tenga sus problemas del miocardio, es peligrosísimo. Los recién llegados que son tantos como para llenar el salón están visiblemente intranquilos; de pronto me he visto entre el grupo moviendo las piernas o mordiéndome las uñas con ojos de qué pasará, yo no hice nada. Hay otro con sangre en la ropa. Nos explican lo que pasó: es que uno se cogió la mano con la puerta de la furgoneta en que nos trajeron, te imaginas a esa hora el corre corre porque el hermano que es de madre estaba ahí y pensó que lo habían hecho a propósito, después vino otra gente y se armó tremenda bronca y un policía se puso a echar a diestra y siniestra que hasta él mismo se atolondró.
Hacen una requisa de carnés, que si tu municipio no es éste qué haces aquí, porque estoy celebrando el primero de mayo y no voy a meterme en una fiesta de música disco que es comercial y a mí no me gusta, yo vine con el grupo Electra que son amigos míos del barrio lo que pasa es que... Se llevan los carnés de todos nosotros que somos por lo menos cien que no hicimos nada malo sino que estábamos aquí ofendidos con temor en las manos, fíjese ya no queremos regresar donde el festivalito de rock, cada uno de nosotros piensa que debería irse a su casa y meterse debajo de la sábana así bien cómodo donde uno puede ponerse a separar lo malo que nos ha pasado y recordar lo bueno que es Jaime el mule descargando con su organeta el Paradise de Stix con esa versión fusilada por el grupo, que en realidad no tiene creatividad, ni iniciativa propia pero que en eso del papel carbón nadie toca We are the American Band como Electra, daba la impresión que los bafles iban a estallar de un momento a otro.
Cabeza de puerco anuncia las doce y nos vamos a parar y leer la 1ra. Cuartilla esa sobre la fecha que estamos celebrando, los demás se embullan y estaremos gritando un buen rato sobre nuestros derechos y las injusticias. Hay uno que discute con un policía, casi está llorando. La nube de polvo que dibuja la manifestación con gritos y pancartas se disuelve. Aquí en la claridad está uno que se llama Ángel suplicando con desesperación que le den el teléfono para llamar a su papá el teniente coronel Fulano de tal quien va a venir a regañar a los policías porque estos muchachos no son delincuentes ni nada que se le parezca, sólo un poco pepillos ¿no se dan cuenta? Y el que grita tanto, también es inocente y no puede estar llegando tarde a casa porque después suena el despertador y no lo oye, más que esta semana están en pruebas.
Se llevan al tal Ángel y al rato aparece un oficial con una lista, vocea varios nombres entre ellos a Carlos sin su novia y al de la ropa manchada con sangre. Cuando termina la lista señala con el dedo a otro de nombre tú, también me señala y ordena que lo sigamos. Cabeza de puerco me dice que lo espere afuera, que seguramente a él lo sueltan dentro de un rato. Pero la selección no era para soltarnos sino que nos meten en un cuarto vacío y de ahí desfilamos por un pasillo hasta un patiecito con piso de cemento. ¿Hacia dónde nos llevan? Al calabozo, comemierda.
Estamos en un lugar pobremente iluminado, en una esquina hay un guardia sin camisa sentado en una mesa de escuela; hojea nuestros carnés, nos busca uno a uno y nos encuentra pegados a la pared tragando saliva o jugando con el pie o al menos en silencio, nos dice que hay que entregar los cordones y las cosas que llevamos en los bolsillos, para que estén presas en una cajita con un acta donde están sus nombres: llavero con tal sellito del transporte y tantas llaves tantos pesos y mascuantos centavos ¿puedo quedarme con el pañuelo? Claro que no, viejo, después que lean el acta firman abajo. Aquí aparece uno con cara de no haber asistido a la escuela y botas que estuvieron en los pies de un soldado con tan mala suerte que le pasaron treinta tanques por encima o tal vez siempre pisaba donde había una mina. El sonso vacía sus bolsillos y pone la carga en la mesa un bombillo de automóvil otra una fosforera de las irrellenables y sin gas otra una caja de jabón llena de botones distintos otra y diez cosas más que cuando hiciera el acta no sabría como nombrarlas ¿y tú qué estabas haciendo? El sonso no habló. Uno le explicó al guardia que lo habían cogido en la azotea del círculo social buscando un gato con ojos rojos.
El calabozo es un lugar oscuro y húmedo, esto no es nuevo, es extremadamente pequeño, es un par de literas de piedra con una letrina a la cual echarán agua una vez cada día, es tenerse que sentar horas a estudiar las cucarachas que juegan en las paredes, paredes desnudas de repello como un símbolo... ¿Las cucarachas no sienten el encierro? El calabozo es sentirse olvidado, es un intervalo de tiempo vacío que te quema el estómago y sube la garganta, luego gritas y das patadas en el metal de la puerta.
Llamas, llamas porque algo te duele... No hay respuesta. Te sientas otra vez (en el suelo, claro), hay que serenarse: afuera debe haber alguien que pregunte por qué están esos casi niños allá adentro, ya es hora de ir a verlos ¿qué han hecho ustedes? Nada. Y nos abren las puertas, nos abren los muros, estas paredes de yeso arañado, entra el día a nosotros el sonido de los carros las casas que son huevos de colores un pájaro humo tener que andar nubes de algodón la suciedad en la acera tan distinta a la suciedad del calabozo. "...roen las paredes como ratas".
Qué descaro, este calabozo es para dos personas y aquí estamos cinco, eso se llama sobrecumplimiento. ¿Tú crees que nos suelten mañana? Seguro, lo que pasa es que hoy no está un tal... según me dijo el guardia un tal Fuentes que es quien decide estas cosas, pero mañana nos sueltan. Esto es una tremenda utopía; verás como mañana sin desayunar aún nos llevan al salón (placer de ver el día), allí nos tomarán declaraciones ¿qué has hecho?, yo nada pasó que... Y así será como después nos regresan a la oscuridad; es que hay que hacer investigaciones en el CDR, en la escuela, después el juicio, eres un acusado que mira con ojos llorosos al juez cuando martillea la mesa para hacer silencio y con la vibración (la resonancia fasorial compleja) se le cae la toga y te ríes y es inevitable porque estás condenado, pena de muerte eléctrica, eres un Rosemberg, un sovietista insignificante que sientan para siempre. Open the files.
Pero esta noche, esta primera noche habrá que esperar, acaso dormir. Puedes pedirle al guardia que de la caja donde encarcelaron tus pertenencias traiga cigarros, que por favor los encienda y los comparta con tus nuevos amigos. Hasta los que no fuman se han puesto a echar humo.
Acordamos que todos somos inocentes, pero qué malo se puede hacer en un festivalito de esos. ¿Te gusta Led Zeppelin? So so. ¿Alguien aquí fumó alguna vez marihuana?, yo una vez en un campismo me encontré con unos chamas ahí, venían de guerrilla y ya casi le habían dado la vuelta a Cuba, esa gente tenía lío, con ellos iban dos hembras y por las noches se las pasaban por turno, la onda esa de la cantimplora, no tenían escrúpulos; nos conocieron (yo iba con unos amigos del barrio) y como les caímos bien nos invitaron a tomar alcohol y fumar tabaco mezclado con hierba, ellos decían que así era mejor y por la noche nos prestaron a las jevitas esas, al otro día nos dijeron que podíamos irnos con ellos que iban a la isla, pero no era tan fácil, nosotros no podíamos hacer eso, estaba la escuela, la casa, imagínate el lío que armarían los viejos si antes del lunes no estábamos en nuestras casas, policías y todo, además íbamos a extrañar el pin pong y la grabadora cuadrofónica espacial del Ruso que suena que parece que tienes delante a Queen She Hard atack y las bolsas de nylon enganchadas en el manubrio con los mandados y de paso la Viña para cuando vengan Verna y la China a estudiar invitarlas a un traguito que suena exótico con hielo y ellas van a querer volver a mi casa, es el gancho.
Por ahora hay esta opción y sólo esta: estar aquí encerrado, un poco de luz, de desesperación. Han traído un tipo a la celda del frente, esto es un hecho, el tipo da gritos que estremecen las paredes han tenido que traerlo entre veintiún guardias que se arriesgan a las mordidas y lágrimas del "ambulanciero". ¿Qué tanto motivo si él también es inocente? El sólo hizo justicia ¿acaso si te encuentras conque tu mujer está en la cama, en tu propia cama con otro tipo no se te ocurre matarlos, descuartizarlos y darles un paseíto en la ambulancia?, y una mil y una noche resbalando en ciertos instantes. Del lado de acá todos estamos en silencio, acaso impresionados, es que nos da miedo esta suerte de personajes y tú que no tienes por que estar aquí, eh Jorge viene tu padre que es pincho y te saca con una tranquilidad asombrosa. No creas, el viejo viene y me echa tremenda descarga y ordena que vuelvan a encerrarme una semana más que ustedes disparándome los frijolitos y la tortilla. Pero dentro de unas horas vendrá el Gallo Aquino que tiene nombre de la sierra y se llevará a su Jorgito para que esté tranquilo en la casa con su tremenda grabadora que canta como Robert Plant por una bocina y hace bulla de percusión del difunto Bojan por la otra, tiene botones con sistema hidráulico. Yo también tengo una más o menos la mitad de la de Jorge; a los viejos le salió en noventa y cinco así que imagínatela es un cacharro pero tremenda hippie; se ha disparado no sé cuántas guerrillas. ¿Qué hora será? Ya el ambulanciero se ha callado, según Roberto debe haberse dormido. Afuera hay un nuevo aspaviento porque las putas de la celda de al lado se están regalando, le gritan al guardia que se meta con ellas para que pase buena la noche. Después de un rato se callan.
Afuera ya hay silencio, es la madrugada que se repetirá rotándonos las literas de piedra y las cucarachas. Por la mañana echarán agua en la letrina y no habrá desayuno porque el amuerzo es bueno de frijoles y tortilla de embutido, nosotros hablaremos de cosas y de nosotros, nos conoceremos en nuestras casas con todas nuestras novias mezcladas de la mejor forma. ¿Qué prefieres; Pink Floyd? ¡qué va! A mí me duerme, yo soy ledzeppeliano y mi hermanita marciana con antenas y todo para tener siempre la FM con la Hundred and five de disco que me cae más mal y entonces yo llego de la escuela y le cambio el dial a la Nineteen eight rock que no es la mejor pero se siente bien el platillo de Neil Pear guiñándole un ojo a Liffeson el rubio y entonces ahí está la marciana gritando y le hace interferencia a Geddy Lee que se calla avergonzado y mira a todas partes con ojos de susto, yo soy un soldado de la fortuna y tengo que defender mi causa aunque ello cueste darle vuelta al cerrojo y que del otro lado de la puerta mi hermanita humedezca el sobrecama de los leoncitos.
Esta vez hay sonido de rejas y cerrojos, pregntaban por Ernesto Moya, se sienten otras voces distorsionadas por el eco, hay otros sonidos, pasos preocupaciones. Yo creo que es por algo malo, Na, a ese lo van a soltar. ¿A esta hora? Viene el chiste: seguramente lo van a matar.
Hoy es lunes cuatro de mayo de mil novecientos ochenta y tres. Quedamos sólo dos en la celda esta: Aramís y yo. A mí no sé por qué todavía me tienen aquí. Mala suerte hermanos. El caso de Aramís sí es claro desde que lo trajeron; a ver, eso fue después que a Jorgito se lo llevó el papá; desde entonces no ha habido tranquilidad. Por las mañanas era: dónde está el desayuno, aquí no cabemos todos ¿me oyeron? Yo creo que a ustedes se les fue la musa ¿por qué no nos sacan un rato? Quiero coger un poco de aire ¿me oyeron, coño! Y así horas enteras sin parar pidiendo agua, gritando, ni por las noches dormía, a veces se callaba y nos miraba uno a uno en un ciclo que repetía. Tiene ojos de loco. A ese lo cogieron en algo gordo. Esta mañana se llevaron a Carlos, buena señal ya poco a poco iríamos saliendo de este lugar, bueno nos vemos en Coppelia y si no, ustedes saben donde yo vivo, adiós suerte, esta es tu causa también Roberto dijo suerte cuando se fue, me regaló el cigarro que le quedaba, ahora estará en su casa almorzando seguramente porque ya es el mediodía, después se llevaron a Toni, adiós, besitos a las viejas, a Pacheco vinieron a buscarlo hace un rato, me dijo que yo tenía mala suerte y otras boberías sobre la Inocencia, después sentarse en la litera más alta, las piernas recogidas, pensar en mil cosas, por ejemplo que estoy encerrado, en mi celda hay un tipo completamente ajeno, estoy solo, cómo poder imaginarme en la calle, caminando, extiendo un brazo, levanto una pierna, una mano en el bolsillo del pantalón como John Lennon en la portada del Abby Road sin que importe nada, el aire me despeina o mejor ya estoy despeinado lo suficiente, ando por ahí con la ropa sucia muy sucia, yo solo por ahí con la ropa tan sucia, creo que le mejor sería que alguien me acompañara hasta la casa, tal vez mi papá venga a buscarme, sí así debe ser, seguramente a él ya le pasaron la noticia en uno de los viajes que vino a verme. Alberto. Dijeron Alberto, ese soy yo. Aramís, creo que me van a soltar. Adiós Aramís, tú sí tendrás que quedarte, los tuyos son delitos mayores, lo siento mucho, te deseo suerte.
Aramís con veinte años, quién sabe cuántas noches le quedarán por estar aquí o en un lugar como éste, con veinte años y ojos de loco me desea suerte a mí también.
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